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Octubre 13, 2002 - Lo textual
Tiempo aprox. de lectura 3 min.
La alegría no es sólo brasilera

AMANECE, QUE NO ES POCO
Este domingo hay elecciones en Brasil y el ganador está prácticamente cantado. El candidato del gobierno firmó su suicidio político con una infeliz apelación al caso argentino. Lula, por su parte, tiene motivos para celebrar su cumpleaños con 'millones de amigos', entre ellos sus principales socios en el Mercosur.

Frente a la observación de que en el reporte anterior sólo escribí acerca de Lula, comentaré brevemente un episodio que puede dar cuenta de tal decisión antiperiodística y cuasi apologética.
El otro candidato a la presidencia que quedó en la carrera, José Serra, del Partido de la Social Democracia de Brasil (PSDB), es --además del candidato del gobierno-- un representante de la más rancia tecnocracia deshumanizante. Defensor 'aggiornado' del modelo de exclusión social, Serra se reveló también paleolítico al usar la imagen de Argentina en su mal sucedida campaña.
En un spot televisivo firmado por su partido, se muestra a un gaucho que canta, sobre la melodía de "No llores por mí, Argentina", una letra que describe el cuadro actual que los medios difunden de nuestro país (cada vez más desempleo, quiebre general, predominio de la corrupción, aumento de la delincuencia, estancamiento económico y, en términos generales, lo que implica una desalentadora pérdida de nuestro glamour). El anuncio explica: "políticos buenos en el balcón, pero ineficientes en la gestión, llevaron al país al desastre". Tras la letanía, el remate postula que Brasil necesita alguien que "sepa", que esté "preparado" para gobernar. Sobre esto último, nada para acotar, excepto que tales términos fueron el eje de su ataque al presidenciable del Partido de los Trabajadores (PT).

¿EL MENSAJE ES EL MEDIO?
Más allá del dudoso ingenio publicitario, algo muy grave subyace en ese mensaje. Diría que Serra, además de un infeliz uso del ejemplo argentino, comete otro gravísimo error que consiste en tratar de idiotas e ignorantes a los propios brasileros para así introducir (entre aquellos que tal vez desconozcan la trastienda de la realidad argentina) lo que podría compararse con las "leyendas urbanas", es decir, aquellos relatos que muchos repiten sin chequear la veracidad de los mismos. Debemos asumir que Argentina, al menos una de las múltiples versiones posibles, efectivamente quebró. No es extraño que tal fenómeno, inesperado para muchos y nunca deseado por nosotros mismos, haya impactado --tanto cuanto en nosotros-- en muchos vecinos de la región.
Ahora, quien --donde sea-- postule que tal crack fue producto apenas del gobierno de De la Rúa (o lastre de la década menemista e incluso de la redemocratización del país, que lo he llegado a oir), o bien exhibe un cabal desconocimiento de la historia argentina reciente, o bien pretende esconder algo que mejor no averiguar.

TRIBULACIONES DE UN TONTO REY
Es perfectamente demostrable que la administración De la Rúa fue incompetente. Pero también hay evidencias de que la bomba que le explotó en las manos (un artefacto de minuciosidad "made in dictadura") había sido activada hacía más tiempo del que lleva la última democracia. A cualquiera que le hubiese tocado estar en su lugar le hubiera acontecido algo similar porque, además, la caída 'ejemplificadora' de nuestro país ya estaba planificada, en líneas generales, desde el mandato de Bush padre.
En un momento en el que urge a nuestros pueblos imaginar futuros realizables que no sean apenas preservación de lo ya dado, el empeño de Serra en utilizar tal versión de la realidad para asustar a los brasileros significó, en mi opinión, su fallecimiento político.
Y como prefiero hablar de lo que nace, de lo que se proyecta luminoso hacia el futuro, ese fue uno de los motivos por los que no había incluido "el otro lado", el lado oscuro, por cierto, en el reporte anterior.
Se conoció en las últimas horas que Bill Gates, el hombre más rico del mundo, invitó a Da Silva a una suerte de banquete en USA. La respuesta del brasilero, dada a conocer a través de un vocero, fue que, de resultar electo, su primer viaje fuera del país sería a... Argentina.

CON TODOS
Fuertes pulseadas --que serán, sin duda, zancadillas si gana Lula-- esperan al próximo presidente de este país. El desafío histórico, no sólo para Brasil, sino también para toda zona excluída del planeta, es encontrar acciones efectivas que permitan comenzar a reducir las injusticias y dar los primeros pasos en la construcción de un presente más parecido con el futuro que muchos soñamos.



Por Crift a las 06:13 PM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

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