Octubre 28, 2002 - Lo textual Tiempo aprox. de lectura 3 min.
Nace una estrella
EL TRIUNFO DE LULA
Hasta las primeras horas de la madrugada de hoy (lunes) , la glamourosa avenida Paulista fue escenario de una gran fiesta popular. Lula, el flamante presidente electo de Brasil, saludó la celebración por la que trabajó más de dos décadas. Poco después del mediodía de este lunes anunció su "compromiso con el cambio", un documento en el que establece las prioridades de su gobierno.
A las 21 del domingo ya eran varias las cuadras que estaban cortadas en la elegante avenida Paulista, el corazón financiero de São Paulo. Una multitud, estimada en 150.000 personas por fuentes del Partido de los Trabajadores (PT), se congregó allí para vitoriar (y hasta cantarle el feliz cumpleaños) a Luis Inacio Lula Da Silva, el ex tornero metalúrgico al que unos 60 millones de electores habilitados ratificaron este domingo como el hombre al que quieren para gobernar, en los próximos cuatro años, a los 175 millones de personas que viven en este país-continente.
La celebración en esta avenida por la que los ejecutivos van y vienen en sus helicópteros, se extendió hasta pasadas las 2 de la madrugada de hoy (lunes). Tríos eléctricos (grandes camiones con escenarios y equipos sonoros) delimitaron el palco donde "el primer verdadero hijo de Brasil en llegar a la presidencia" se encontraría con su pueblo, en una escena que a los argentinos nos recuerda la entrada de los sectores obreros y humildes a la historia oficial del país.
Si bien es cierto que el triunfo de Lula en las urnas, en tanto izquierda que llega al poder, se constituye en un hecho regional de proyección histórica --en América Latina, pero también en Occidente-- los brasileros festejaron, en este verdadero anticipo de carnaval, cuestiones tal vez más domésticas. Hasta le cantaron el 'feliz cumpleaños' a Lula, un hombre que se puede vanagloriar de tener más, mucho más, del 'millón de amigos' al que aspiraba un cantor popular, una utopía para la mayor parte de los políticos.
Es que este líder, nacido hace 57 años en la región del país donde se encuentran aún hoy las más extremas formas de la pobreza, representa la gran esperanza de avanzar hacia una distribución más equitativa de la riqueza, de la tierra, de la educación y de la salud.
"Estoy optimista, siento que un nuevo Brasil está naciendo", ha dicho Lula, poco después del mediodía de hoy, en su primer pronunciamiento público ante la prensa internacional. Durante el mismo, Da Silva leyó un documento titulado "Compromiso con el cambio", en el que, tras contextualizar su triunfo electoral ("la esperanza venció al miedo") establece las prioridades que este partido, cuyo símbolo es una estrella roja, tendrá en el poder. "La mayoría de la sociedad brasilera voto por la adopción de otro modelo económico y social, capaz de retomar el crecimiento, el desarrollo económico con generación de empleo y distribución de riqueza", postula. En ese marco, destacó que su primer año se concentrará en combatir el flagelo de 'a fome' (el hambre), para lo cual ya anunció la creación de una Secretaría de Emergencia Social "con presupuesto y poderes" para comenzar a operar ya en enero, apenas asuma la primera magistratura.
En un país donde un tercio de la población se ha acostumbrado a sobrevivir sólo con el desayuno, el objetivo que todo brasilero tenga garantizadas tres comidas diarias ya constituye una postulación revolucionaria.
Pero está lejos de Lula la intención de asustar a 'los mercados' y a la comunidad internacional con semejante populismo. En su carta explica que, entre otras medidas, quiere invertir renta pública, en sociedad con capitales privados, para la generación de empleos en la construcción civil y obras de saneamiento; desarrollar una política agresiva de exportaciones; constituir un masivo mercado de consumo que dé seguridad a las inversiones y atraiga capitales internacionales; ampliar y abaratar el crédito, invirtiendo estudiadamente en ciencia y tecnología.
"El mundo está atento a esta demostración espectacular de democracia y participación popular. Es una buena hora para reafirmar nuestra soberanía regional", declaró Lula, marcando su posición frente al proyecto norteamericano Alca al afirmar que se propone "rescatar y ampliar el Mercosur como instrumento de integración regional".
El documento también fija posiciones claras en materia de ambiente (apego al protocolo de Kyoto) y política exterior (alineamiento con la ONU), presentándose yambién como una declaración de principios en materia de derechos humanos: "Estimularemos la idea de una globalización solidaria y humanista, en la que los pueblos de los países pobres puedan revertir esa estructura internacional injusta y excluyente".
Por las calles, era común oir esta madrugada (de lunes), mezclados entre los vítores y la potente música de carnaval, estentóreas expresiones de apoyo al líder. Frente a la campaña de miedo que desarrolló el candidato perdedor, José Serra, --en la que infelizmente auguraba para Brasil un destino de quiebre à la argentina si se votaba en Lula-- cobraba mayor significado el slogan con el que el PT llegó al poder: "La esperanza venció al miedo".
Hoy Lula dijo que este pueblo "no tiene miedo de ser feliz".
Evidentemente, un nuevo país está naciendo.
Ojalá la alegría no sea sólo brasilera.
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