Marzo 22, 2003 - Lo textual Tiempo aprox. de lectura 4 min.
Perdimos, me rindo
EL DIA ANTES
Nos han derrotado. Bush y los suyos han demostrado que no importa que seamos millones en todas partes los que no queremos más guerras en cualquier lugar. Siguen avanzando y destruyendo todo a su paso. La legalidad internacional se ha quebrado y estamos en virtual estado de sitio mundial. Si no hacemos algo eficaz, vayamos recibiendo a este estado como permanente.
Estoy viendo las imágenes por televisión y siento pavor. No tanto por el despliegue de armas y el poder destructivo del que está haciendo gala USA, para todo el mundo, en Irak. Eso ya es suficientemente aterrador como para que cualquiera se arriesgue a pensar diferente de aquí en más ( y de por sí tal perspectiva clausura la esperanza ). Pero además, me aterra que ese enorme poder que habíamos liberado saliendo a las calles en cientos de ciudades no consiguiera frenar el desastre.
Una de las causas esgrimidas por Bush para iniciar su ataque fue la posesión de armas de destrucción masiva por parte de Hussein. ¿Qué otra cosa sino destrucción masiva es lo que están produciendo los bombardeos? Las imágenes que comienzan a ser reportadas desde Bagdad son la evidencia de que hemos perdido.
Quede vivo quien quede vivo después de estos ataques, la perspectiva también me parece aterradora. Si Bush tiene razón, entonces comienza a ser válido para émulos de emperador hacer lo que él está haciendo ( invadir países, masacrar ciudadanos, apropiarse de lo que se le ocurra, indicar quién está en lo cierto y quién no, etc ). Por otra parte, si Saddam tiene razón, entonces queda admitido el asesinato en masa de minorías étnicas, religiosas y/o políticas, o sea, la aniquilación de toda voz opuesta al régimen y el sometimiento a una única voluntad, la suya.
En ambos casos, estábamos frente a una encrucijada de enorme gravedad: o permitir que cualquiera de ambas lógicas se impusiera o entonces "hacer algo" para evitar el triunfo de la falacia.
Hacer algo, claro. Esa fue la opción que elegimos. Intentamos evitar que comience la guerra, pero ellos la han iniciado y siguen ganando.
¿Y ahora?
Asumamos que, pese a ser varios millones, sumando todos los que se han manifestado en cada ciudad, no hemos conseguido parar esta infamia. Quedamos, frente a los hechos, como románticos caminando a varios kilómetros de la realidad. O peor, como pájaros de mal agüero, porque vimos la calamidad venir y no conseguimos evitarla.
¿De qué valió alertar que después de Afganistán vendría Irak, después India, después China, después América y así sucesivamente hasta que estuvieran a la puerta de nuestras casas, esté donde esté la ciudad en que vivimos?
¿De qué valió ser efectivos para distribuir mensajes por la paz y eficaces para organizar marchas si ahora mismo están destruyendo todo, borrachos de soberbia y sangre?
Me causa hasta gracia que haya quienes exalten "el gran poder de la ciudadanía mundial", "la enorme conciencia pacifista de la humanidad" o incluso "la firme acción" del Papa para evitar esta guerra. ¿Qué acción? ¿Acaso la evitó? No. También el sumo pontífice fracasó, porque las bombas están ahí, cayendo de ese cielo al que él espera ir pronto. ¿Acaso conseguimos frenar la bestialidad criminal que se enseñorea por estas mismas horas en aquel sitio tan caro para la historia de la cultura universal? No, están destruyendo Bagdad. Mejor entonces no meter a dios alguno en este tema. Mejor asumir que fuimos nosotros los que perdimos.
Por el momento, son ellos los que están ganando. Mientras, nosotros creemos que vamos a lograr algo con nuestras marchas y declaraciones. Pero, les confieso, mi indignación empieza a teñirse de odio y deseos de eliminar al responsable. Y si esto es lo que pasa, que comencemos a sentir odio, entonces es que ellos están ganando. Parece una hipnosis. Estamos viendo el monstruo crecer, como a través del huevo de la serpiente y nuestras acciones no consiguen frenarlo. ¿Será hora de romper la cáscara? No lo sé. Por lo pronto, ellos están ganando.
La actitud de la prensa tampoco ayuda mucho con tanto canal y presentadores tratando miserablemente de arrimar puntos a su audiencia con recursos despreciables. Los reportes son presentados en los noticieros con el formato de un espectáculo por entregas, según la lógica del reality show. En el actual contexto, convertidas las estructuras de comunicación también en una poderosa arma de guerra, pero también y fundamentalmente de paz, no hay excusa para ser neutrales frente a lo que se transmite. Hay que poner también a la prensa al servicio de la paz. No perderemos en ética si tenemos opinión divergente. Es urgente tomar una posición clara en contra de las acciones criminales de USA. Por el momento, ellos están ganando, pero todavía podemos cambiar eso.
Yo lo asumo y me rindo ante la evidencia. Sé que esto solo no servirá de nada. Pero si todos hacemos lo mismo, asumir que hemos perdido, levantar la bandera blanca, entonces tal vez consigamos detener ya la destrucción masiva iniciada en Irak. Inmediatamente y antes de que mueran más personas. No pudimos parar el inicio del ataque. Bueno, pero intentemos entonces ponerle fin a lo que está en curso. Ya que no pudimos evitar que esta invasión comenzase, tal vez ahora podamos ser co-responsables de que termine ya y no haya más víctimas indefensas. Si me preguntan cómo hacerlo, no sé. Ante la duda, lo clásico: levantar una bandera blanca. Eso implica parar la acción. Aunque más no sea para ganar tiempo.
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