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Enero 14, 2004 - Lo textual
Tiempo aprox. de lectura 4 min.
Brasil se pone exigente

INGRESO DE EXTRANJEROS EN VERANO
En lo que va de 2004, el trato ofrecido a los extranjeros en las fronteras de Brasil ha tomado un tono, si no expulsivo, por lo menos más exigente. Norteamericanos deben fotografiarse y dejar sus huellas dactilares al ingresar al país. Argentinos deben pagar una tasa que experimentó un aumento de 418% para renovar su visa.

En las dos primeras semanas de 2004 fueron las fronteras las que se destacaron en el espacio que los medios locales dedican a la relación de Brasil con el exterior. No es que falten temas en la agenda de este país de dimensiones continentales que está liderando un inédito proceso de regionalización en América del Sur. Pasa que un juez federal, basándose en el principio de reciprocidad internacional, determinó que todo turista norteamericano que quiera vacacionar en alguna de las célebres playas brasileras debe pasar por un procedimiento de identificación equivalente al utilizado en EEUU para franquear --o impedir-- el ingreso de brasileros.

FURCIO DIPLOMATICO
El fichaje, que incluye toma de fotografía y huellas dactilares, es el mismo que usa el Departamento de Migraciones estadounidense para registrar el ingreso de ciudadanos de una lista de 150 países considerados en desarrollo. En el gran país del norte la práctica se realiza en la convicción de que así se puede detectar más fácilmente el eventual arribo de terroristas. Pero resulta que Brasil no está en la lista de productores de terrorismo ni es blanco predilecto para algún ataque. Por ello la disposición quedó como un gesto extemporáneo, un furcio diplomático del gobierno.

PERJUICIO ECONOMICO
La medida, vigente en todas las fronteras brasileras, ha provocado simpatías de corte nacionalista en la población y rechazo por parte de los empresarios turísticos, que ven amenazado su negocio por la eventual reducción de visitas que esta práctica pueda provocar. Sólo en Rio de Janeiro, por ejemplo, los norteamericanos representan un 60% del turismo que llega cada año para dejar a la "cidade maravilhosa" alrededor de 600 millones de dólares, según datos oficiales. Durante los primeros días de enero, pleno inicio de temporada, centenas de norteamericanos debieron enfrentar demoras de hasta siete horas en el trámite para poder ingresar. Hoy, con equipos digitales dispuestos a tal fin, el trámite no demora más de un minuto.

DEPORTACIONES
En general, los estadounidenses han tomado con resignación y respeto este control, no generándose episodios más allá de la anécdota. Sólo ha habido un incidente para registrar. Es el caso de un piloto de la American Airlines que el miércoles 14 fue detenido en un aeropuerto de São Paulo por burlarse del procedimiento, practicar gestos "obscenos" frente a las cámaras y negarse a ser identificado. Su tripulación tuvo idéntica actitud y todos terminaron detenidos con mandato de deportación.
En EEUU, en tanto, son alrededor de tres mil los brasileros en situación ilegal que comenzarán a regresar a su país de origen a partir del 28 de enero en aviones fletados especialmente por el gobierno Bush para cumplir con las más recientes disposiciones de la política inmigratoria de aquel país.

SIN DOCUMENTOS
El tránsito de ciudadanos de un país al otro sin la exigencia de visas le fue planteado al propio Bush por el presidente Lula en las conversaciones que ambos mantuvieron en la Cumbre de las Américas, celebrada esta semana en Monterrey (México). Según una fuente de la cancillería brasilera a la que tuvo acceso este cronista, serán los respectivos ministerios de relaciones exteriores los que deberán ocuparse de estudiar el movimiento de ciudadanos entre ambas naciones y emitir una resolución "a mediados de 2004". La fuente explicó que el gobierno brasilero propuso un monitoreo semestral en ambos países para verificar qué porcentaje representan brasileros y norteamericanos en el total de detenciones de inmigrantes ilegales. El objetivo sería el de demostrar que los brasileros no representan un número importante de ilegalidad en EEUU y que por ello tendrían derecho a la eximición de la visa.

EN EL MERCOSUR
Ya en el ámbito del Mercosur, la realidad cotidiana contradice lo declarado en foros internacionales por Lula en relación con ciudadanos argentinos y brasileros. En el consulado argentino de São Paulo la respuesta que obtuve al consultar sobre los convenios firmados por ambos países para permitir el libre tránsito de ciudadanos fue que los mismos "todavía no salieron del papel" y que "todo continúa igual". Ello significaría que cualquier argentino puede permanecer en territorio brasilero por un período de hasta 180 días por año, previa renovación del plazo inicial de 90 días y pago de la tasa correspondiente.
No obstante, el trato ofrecido en las puertas de entrada de este país ha tomado, en lo que va de 2004, un tono si no expulsivo, por lo menos más exigente.
Hasta 2003, cualquier persona que ingresase en carácter de turista --o en alguna de las categorías habilitadas para desarrollar tareas profesionales (deportistas, artistas, científicos, periodistas)-- disponía de 90 días prorrogables por otro período de igual duración mediante el pago de una tasa de nueve dólares y la presentación de un documento público cuyo costo era de doce dólares. Hoy, ese mismo documento, una certificación de ingresos, se obtiene luego de pagar la misma tasa con un aumento del 418%. En caso de que el extranjero hubiera sobrepasado el plazo sin recibir la prorrogación del permiso, deberá afrontar un pago de casi tres dólares por cada día que permanezca en esa situación.

EN EL TINTERO
En más de una oportunidad el propio presidente Lula declaró, incluso a la par de su colega Kirchner, que el Mercosur comenzará a ser una realidad cuando existan, entre los países que lo componen, obras de infraestructura comunes, políticas educativas y culturales conjuntas, eliminación de barreras aduaneras y libre tránsito de sus ciudadanos.
Si bien puede percibirse que una buena parte de estos postulados está en marcha, queda todavía en el tintero agilizar el último ítem. Un funcionario de migraciones le dijo a este cronista que los argentinos en Brasil "están recibiendo el mismo trato que los brasileros en Argentina". Es decir, se trataría del mismo principio de reciprocidad internacional aplicado a los norteamericanos. Si ello fuera efectivamente así resta constatar cuál es el tratamiento que Argentina está brindando a los extranjeros en el territorio nacional y realizar los ajustes necesarios.

Carlos Turdera
São Paulo, 14 de enero de 2004



Por Crift a las 09:37 AM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

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