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Febrero 29, 2004 - Lo textual
Tiempo aprox. de lectura 3 min.
Cae una máscara ética del partido de Lula

La escena política brasilera se despereza de los vahos de Carnaval. Terminados los desfiles, los festejantes van dejando sus disfraces de lado y vuelven a su vida habitual. Incluso el PT, al que, no obstante, su máscara ética parece habérsele caído.

Terminadas las mini-vacaciones de Carnaval, cinco días durante los cuales se vive en prácticamente todo Brasil una fiesta de inspiración dionisíaca, el gobierno de Lula activa ahora una artillería de medidas económicas y sociales con las que pretende diluir el impacto negativo del segundo caso más resonante de turbiedad política revelado desde su llegada al poder.

TRAYECTORIA INTACHABLE
A partir de su creación en 1980, el PT [Partido dos Trabalhadores] mantuvo una disciplina interna y de denuncia que lo llevó a convertirse --mientras fue oposición-- en una suerte de vigía ético de la política brasilera y --desde que es gobierno-- en el partido más creíble para desterrar prácticas venales. Acaba de cumplir catorce meses al mando de la nación y enfrenta ahora sospechas y hechos que manchan su aura de incorruptibilidad.

ASESINATO Y COIMA
La primera señal de alerta fue la revelación de supuestos motivos políticos en el asesinato de un gobernante del propio PT, Celso Daniel, un intendente cuya relación con mafias del juego clandestino está siendo investigada por una comisión que tiene en la mira incluso a cuadros del partido oficial. La segunda fisura surgió en los días previos al Carnaval, cuando se reveló una grabación en la que un asesor directo de la Presidencia aparece pidiendo una "coima" a un empresario para ayudarlo a ganar una licitación en la lotería estatal. El funcionario descubierto en flagrante es Waldomiro Diniz, que llegó tan cerca de Lula luego de ser asesor del ministro de la Casa Civil, José Dirceu, quien cumple funciones comparables a las de un Primer Ministro.

PECULIARIDAD
Vale el detalle: aunque el monto de la comisión es bastante menor que el tristemente célebre "diego" argentino [lo establecido aquí es 1%], otro elemento muestra diferencias sustanciales con nuestro país: en tanto los bingos funcionan en un limbo de semilegalidad, los casinos están totalmente prohibidos.

REACCION OFICIAL
A raíz del escándalo desatado por este caso de corrupción, que muestra hasta dónde es gravitante el mercado negro de apuestas en Brasil, Lula reaccionó con dos medidas de urgencia nacional. La primera es el cierre de bingos y clausura de máquinas tragamonedas en todo el país. La segunda, el anuncio de una serie de inversiones en el área social y en la generación de empleos.
A nadie escapa que el objetivo de la estrategia oficial es minimizar el deterioro de su imagen frente a los escándalos apuntados y otros que podrían venir si la oposición evalúa esta metodología como eficaz a sus propósitos en un año en el que se ponen en juego electoral los principales distritos del país.

JUEGO CRIMINAL
La clausura de las máquinas tragamonedas se presenta problemática, puesto que las mismas se encuentran diseminadas por bares, panaderías y kioscos, todos locales dedicados a otro rubro principal que, no obstante, incorporan una o más de estas unidades para atraer clientes. Por otra parte, los propulsores de bingos y otros juegos aducen que ellos generan puestos de trabajo.
El sector bienpensante del progresismo brasilero responde que ese argumento "roza la indigencia intelectual" ya que --ejemplifica-- "el narcotráfico y el robo también crean puestos de 'trabajo', lo que no justifica la creación de organismos estatales dedicados a su administración", como editorializa este viernes el diario Folha de São Paulo.

APUESTAS OFICIALES
En materia social, Lula anunció esta semana "el mayor programa ya visto en la faz de la Tierra". Se trata de una partida de alrededor de 5.600 millones de reales [el real es equivalente al peso] para sanidad, vivienda y reforma agraria. Una buena parte de ese dinero ya está pautado en el presupuesto 2004 y ello le da margen al presidente de los brasileros para jactarse de invertir en los pobres mucho más que sus antecesores: en 2001, sumando todos los programas sociales de la administración anterior, se gastaron "apenas" 856 millones de la misma moneda, según datos del propio gobierno.

EL OTRO LADO
A contramano de los anuncios, esta semana se conoció que durante enero el índice de desempleo en São Paulo fue de 19,3 %, un frío porcentaje que representa 1.868.000 personas. Sólo en esta ciudad.
Para un presidente que prometió en su campaña la creación de diez millones de empleos, la cifra es de hacerse notar.
La polémica está ahí y se presiente el alejamiento del superministro de Lula, José Dirceu, como una cuestión meramente de tiempo aunque, claro, por estas horas nadie se anima a hacer apuestas.

Por Carlos Turdera



Por Crift a las 08:44 PM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

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