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Marzo 09, 2004 - Lo textual
Tiempo aprox. de lectura 3 min.
Brasil entre pizzas y cervezas

UNA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO. En Brasil se dice "terminó en pizza" cuando se alude a algún caso de corrupción que quedó impune. Es lo que muchos creen que ocurrirá con la primera denuncia fuerte que enfrenta el gobierno Lula. Para acompañar, acaba de nacer allí la cervecera más grande del mundo.

El tema casi excluyente de la semana que pasó fue, en público y en privado, la reacción, de tono corporativista, que viene teniendo el gobierno frente al "caso Waldomiro Diniz", asesor presidencial al que una grabación mostró en flagrante pedido de una comisión indebida.

CAMPAÑAS
Desde que se conoció el hecho, su proyección hacia el gobierno Lula fue tomada casi unánimemente como "el fin de la inocencia". Es decir, una cruel constatación de que la política relativiza a la moral aún en los cuadros más disciplinados que se puedan encontrar.
Este viernes el partido de gobierno respondió que la repercusión del caso Waldomiro es una "campaña sistemática orquestada por sectores de la oposición y la prensa" en un documento en el que también dice: "vamos a trabajar con ahinco para que el gobierno implemente las medidas necesarias que hagan posible iniciar en 2004 un nuevo y sustentado ciclo de desarrollo económico y social del país, a través de cambios en la política económica necesarios para la implantación y consolidación de todos nuestros programas sociales, económicos, administrativos y de desarrollo". Nada, por lo demás, que no debería estar ya haciendo.

COMISIONES Y REACCION
La trayectoria del partido gobernante permite suponer la inminencia de una exhaustiva investigación que determine cómo fue que el intruso ético consiguió llegar tan cerca del poder, si para ello contaminó a otros a su paso y la adopción de una medida punitiva.
Contra cualquier pronóstico, no es eso lo que está aconteciendo. La evolución del caso parece, incluso, desandar las esperanzas que el propio PT ayudó a crear en sus 24 años de vida.
En un gesto que recuerda a aquella reacción de "¿el pueblo tiene hambre? Pues dadle pasteles!", el gobierno salió a apagar con dinero el deseo que la ciudadanía expresa de esclarecer los hechos, además de operar políticamente para obstaculizar investigaciones.

ABRAN LAS COMPUERTAS
Al "mayor programa ya visto en la faz de la Tierra", anunciado la semana anterior por Lula para el área social, le siguieron esta semana otros rimbombantes anuncios financieros y una amplia difusión de índices positivos. Entre los primeros, inversión de 14.000 millones de reales para el programa "Fome Zero" (un real equivale a un peso), 4.000 millones para vivienda, 2.000 millones para obras viales en marzo y líneas de crédito para microempresas por hasta 5.000 reales. Entre los segundos, una suba del 1,8% en el índice de la producción industrial paulista durante enero, caída de la inflación a 0,19% en febrero en la misma capital y la disposición de industrias a comenzar a bajar sus precios.

CIERREN LA PUERTA
Por otra parte, la expectativa de ver aclarado el caso Waldomiro comenzó a diluirse este viernes con la negativa de los partidos aliados al oficialismo de dar quorum en el senado para formar la comisión investigadora. Es que, aún si no exisitiese el entrenamiento que tiene el PT en investigaciones semejantes, la constitución brasilera contempla la creación, a partir de un hecho determinado, de una Comisión Parlamentaria de Investigación con poderes de autoridad judicial. Para ello es necesaria la firma de por lo menos un tercio de los parlamentarios, base que los aliados se ocuparon de no otorgar luego de un acuerdo con el oficialismo cuyos detalles no se conocieron.
En síntesis, la clase política cierra filas corporativamente y el gobierno se jacta de hacer algo, inversiones y planes sociales, para lo que fue electo hace ya más de un año.

UN APERITIVO
Si el caso Waldomiro va a "terminar en pizza" es algo que todavía está por verse. Lo que, sin embargo, ya puede anticiparse es que bebidas no van a faltar: entre los datos de la economía que tuvieron gran espacio en los medios esta semana, se conoció que la empresa belga Interbrew compró a su par brasilera Ambev (dueña de Quilmes en Argentina) mediante una operación que da nacimiento a la mayor fabricante de cervezas del mundo, un gigantismo al que los brasileros son particularmente adeptos.
Y, en fin, si Menem tuvo su "pizza y champán", ¿porqué el país de Lula no tendría su "pizza y cerveza"?

Por Carlos Turdera



Por Crift a las 01:27 AM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

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