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Julio 16, 2004 - Lo textual
Tiempo aprox. de lectura 3 min.
La literatura, de alfombra roja

Convocadas por la segunda Fiesta Literaria Internacional, unas 12.000 personas visitaron, entre el 7 y 11 de julio, la ciudad de Paraty. Considerando que allí viven alrededor de 15.000 personas, bien puede entenderse porqué el evento fue casi una "toma".

Ubicada a 250 kilómetros al sur de Rio de Janeiro, Paraty es una reliquia colonial por la que salió gran parte del oro brasilero a partir del siglo XVI. Su centro histórico es un tramado de callecitas de piedra y casas coloniales que miran hacia el Atlántico desde el pie de cerros tapizados por la floresta tropical.

Ese pintoresco lugar fue el escenario elegido para reunir a escritores, editores, lectores y público en torno de la literatura. Escritores extranjeros como, entre otros, Paul Auster, Ian McEwan, Margaret Atwood, Martin Amis y Pierre Michon compartieron mesas con una selección de cofrades brasileros, Chico Buarque, Caetano Veloso, Ferrez y Ligya Fagundes Telles entre ellos.

La nobleza de la causa no evitó, sin embargo, que el encuentro se desarrollara según una lógica más propia del espectáculo que de una cumbre intelectual. Autores se tornaron celebridades al mejor estilo pop-star, firmando autógrafos y posando para fotos de fans; sus libros se agotaron en cuestión de minutos tras la recomendación de otras estrellas presentes, como Caetano Veloso y Chico Buarque; la ciudad se convirtió en una gran pasarela de alfombra roja usada por los visitantes para ver y exhibirse.

Abierta con un homenaje a Guimarães Rosa y su obra "Grande Sertão: Veredas", la Flip ofreció una programación rica en temas y autores. Prosa urbana, caras nuevas; lírica exacta; sátira política, sátira social; léxico familiar; Africa y Brasil; narrativas innovadoras; ficción especulativa; voces femeninas; la historia como inspiración; exclusióm social; clásicos; humor y novela dentro de la novela fueron algunos de los títulos de las mesas que tuvieron como disertantes a 36 escritores provenientes de Brasil, Portugal, Francia, España, Canadá, Inglaterra, Irlanda, Angola, Argentina y Estados Unidos.

Segunda edición del evento que en 2003 trajo a Eric Hobsbawm y que ya tiene en agenda a John Irving para el año próximo, la Flip 2004 se consagra como otra manifestación del sincretismo brasilero, en este caso fusión de calidad literaria y eficacia comercial.
Creado por la inglesa Liz Calder, el encuentro costó tres millones de reales (alrededor de un millón de dólares), una cifra más usual en festivales pop que en encuentros literarios.

Los autores leyeron fragmentos de sus obras y respondieron a preguntas del público en un auditorio para quinientas personas que se montó frente al mar, al margen de un río que atraviesa la ciudad. En la otra ribera, una sala mayor fue equipada con pantallas gigantes para transmitir en vivo aquellas ponencias.

El programa fue tan vasto que quien hubiera asistido a todas las conferencias no habría tenido tiempo más que para reponer energías y aguardar en las extensas filas para ingresar a la siguiente sesión. Diecinueve mesas, seis funciones de cine, seis shows musicales y dos funciones de teatro nutrieron la programación principal, además de una serie de actividades educativas, cursos y conferencias de prensa que contribuyeron a la efervescencia cultural y su consecuente rédito económico para ese atractivo poblado tropical. Paralelamente, se desarrolló una también diversa programación llamada "Off-Flip" en la que, por ejemplo, Frido Mann, nieto de Thomas Mann, presentó fragmentos de sus obras "Brasa" y "Nachtorn".

"Más allá de Moacyr Scliar, Chico Buarque, Fonseca y Clarice Lispector, en Argentina no se conoce la narrativa brasilera reciente, no hay traducciones. Se conoce más la poesía y aún así sólo entre poetas", le dijo el argentino Pablo de Santis a Café Crift al finalizar la mesa "La historia como inspiración", que compartió con el portugués Miguel Sousa Tavares.
"Esta fiesta es fantástica porque permite conocer muchos autores y reencontrarse con otros que uno ya conoce", abundó el autor de "El calígrafo de Voltaire", novela histórica lanzada en Brasil el año pasado y que será presentada en setiembre en París.

"La literatura argentina está en un buen momento, después de la crisis hay bastante edición. Pero, más allá de autores como Saer, Piglia o Rivera, que han desarrollado una trayectoria absolutamente personal, no hay una tendencia fuerte en cualquier género", reseñó De Santis.

La Flip, en cambio, mostró que la producción brasilera tiene mucho y bien diverso para mostrar. Desde los retratos periféricos de Ferrez al humor de Veríssimo; de la erudición de Lygia Fagundes Telles y Miguel Wisnik al experimentalismo de Arnaldo Antunes; lo urbano de Marcelino Freire y hasta las relecturas de Chico Buarque. Todo ello sumado a las letras internacionales que ya encontraron en este festival un punto de referencia inexcusable.

Por Carlos Turdera

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Por Crift a las 04:28 AM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

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