Buscador     
 




MadrynCom - Web Hosting



Reducir Ampliar
Febrero 29, 2004 - Lo visual
Tiempo aprox. de lectura 6 min.
De la favela a Hollywood

Durante la entrega de los premios Oscar, que acontece este domingo en el Kodak Theater de Los Angeles, Brasil compite por cinco estatuillas. Una de de ellas por el corto "Gone Nutty" y las restantes por "Cidade de Deus". Café Crift entrevistó a los protagonistas del largometraje y visitó las favelas que retrata.

Un lugar de privilegio conquistó Brasil, con el film "Cidade de Deus", en el reparto que se hará hoy de los premios Oscar. La preferencia hollywoodense podrá no corresponder con las expectativas que se han estimulado por aquí. La pieza brasilera, no obstante, tiene motivos suficientes para ser celebrada más allá de sus valores cinematográficos. Es lo que se constata luego de entrevistas con los actores y la recorrida que hizo Café Crift por los bastidores del film y por favelas de Rio de Janeiro.

"Cidade de Deus" en Brasil remite a por lo menos tres cosas. La primera es una ciudadela construida en São Paulo por la mayor corporación de bancos privados del país para hospedar allí su central administrativa. La segunda es una favela de Rio de Janeiro y la tercera es la película que llevó el nombre de esa favela a las grandes marquesinas del mundo y que hoy disputa cuatro nominaciones a los premios Oscar.
Que el poder financiero y la exclusión social compartan el nombre del lugar donde habitan no es más que otra de las paradojas que definen a Brasil. Que el filme haya servido para promover una generación de actores negros es ya un logro extra-cinematográfico en este país donde casi la mitad de la población es negra y, sin embargo, no tiene representación equivalente en la pantalla. Que esos actores provengan del lugar retratado en el film y que hoy transiten un camino de éxito fuera de la lógica del crimen es, quizás, la gran conquista de esta realización.
Café Crift realizó entrevistas con las actores principales de esa película y recorrió favelas de Río que sirven de marco a la imagen de violencia que reside en el imaginario colectivo.

QUE CAMBIÓ
"Lo que cambió en mi vida [a partir de la película] es que ahora tengo acceso a una carrera audiovisual" dijo Leandro Firmino da Hora (27) durante la entrevista que concedió a Café Crift en Rio de Janeiro en las vísperas de la entrega del Oscar. Firminho, que encarna al protagonista Zé Pequenho en "Cidade de Deus" y estará esta noche en la entrega de los Oscar en el Kodak Theatre de Hollywood, sigue viviendo en el barrio que da título al film, participa de la ong "Nós do cinema" y alterna su trabajo de actor con estudios en una facultad de ciencias biológicas.
Tanto él como Alexandre Rodrigues (20) y Renato de Souza (25) --Buscapé y miembro de la banda de Zé Pequeno en la película, respectivamente-- tienen en común un pasado de exclusión social y han encontrado a través del arte una vía de redención. "Mi vida comenzó después de la película", sintetiza Alexandre, quien encarna el narrador de la historia contada en la pantalla y quien tiene en su vida real un histórico de episodios en los que varias veces fue víctima de la violencia en la favela. Confirmando los cambios que experimenta a partir del éxito cinematográfico, durante la entrevista Alexandre atiende su celular y luego revela que era un llamado de la emisora Globo, la más importante red televisiva de Brasil, para avisarle que fue firmado el contrato por el que entrará al elenco de una telenovela. "Ahora soy global" lanza y sonríe transparente.

ENTRANDO A LA FAVELA
Favela es la denominación que en Brasil designa al territorio donde se asientan grandes grupos de pobres. Zona de los más bajos índices de desarrollo humano, asolada por el narcotráfico y por el abuso policial, allí se registran hechos de una violencia asustadora.
Para encontrar los actores y realizar el film, los directores Fernando Meirelles y Kátia Lund se contactaron con una organización de base en la favela llamada "Nós do morro", que se ocupó de franquearles el acceso a las locaciones y acercarles jóvenes para representar los personajes retratados por Paulo Lins en su libro "Cidade de Deus".
El encuentro generó la creación de "Nós do cinema", una productora que tiende puentes entre los chicos de la favela y el mercado laboral a través de cursos de formación en disciplinas audiovisuales. La productora, que funciona como una ong, ya realizó más de una decena de filmes, entre documentales y ficción, la mayoría cortometrajes.
El requisito fundamental para entrar en "Nós do cinema" es estar estudiando, algo que representa toda una elección de vida para adolescentes que diariamente son tentados por las facilidades que ofrece el crimen. "Desde 2002 ya pasaron unos 150 alumnos por los cursos. Tienen entre 14 y 21 años de edad y se entrenan aquí en las diversas áreas de la realización cinematográfica", explica Luiz Nascimento (25), coordinador del grupo.
Con una participación secundaria en el film y del mismo origen que los chicos que llegan a la ong, Luiz revela una cultura y erudición más habitual en círculos académicos que en organizaciones de base. "El objetivo del curso es crear una mirada crítica entre los alumnos y provocar una reapropiación de la imagen en el proceso de revalorizar la comunidad", explica a Café Crift en el apartamento que consiguió comprar a partir del éxito de sus trabajos. "Nunca imaginé que con cultura iría a ganar dinero, pero es lo que está aconteciendo", revela. En la misma charla cuenta acerca de los varios guiones que tiene en carpeta, cita a Samuel Beckett, habla de sus experiencias con New York, de sus contactos con el grupo argentino Los Nadies y de sus cursos en la facultad de Letras.

EN LA CIUDAD DE DIOS
El éxito de la película ha llevado a muchos a creer que la vida en la favela experimentó cambios significativos. En la propia Cidade de Deus que dió origen a la obra esa opinión no es unánime. Aún más, hay una clara polarización entre aquellos que se sienten agraviados por la imagen de violencia que el film muestra y aquellos otros que tienen esperanza en que la visibilidad conseguida les permita llamar la atención del poder público para generar mejoras en sus condiciones de vida.
Eso es lo que se desprende de una visita que Café Crift realizó a esa favela bajo la guía de Dayse Lara, una corresponsal comunitaria que escribe para el sitio www.vivario.org.br llevando al mundo historias recopiladas en esa comunidad.
"Es una buena película, pero no trajo ningún beneficio", declara René Pereira (55), presidente de una de las uniones vecinales que actúan en el barrio. Luego de enumerar las carencias del lugar, este dirigente afirma, no obstante, que esa "es la mejor favela, tenemos todo lo que necesitamos". Toni Barros, fotógrafo de una agencia de modelos de favela, dice que la película lo dejó "en una situación delicada con los bandidos", al ser su oficio el mismo que el del narrador del filme.
Ya MV Bill, un conocido rapper carioca, es algo más radical: "aviso, el mundo entero va a saber que esa película no trajo nada bueno para la favela, ni beneficio social, ni moral, ningún beneficio humano. El mundo va a saber que ellos [los cineastas] explotaron la imagen de los chicos. El tamaño del estigma que ellos van a tener que cargar por el resto de sus vidas sólo aumentó con la película. Estereotiparon nuestra gente y no dieron nada a cambio para esas personas. Peor, estereotiparon como ficción y vendieron como verdad".

HACIA EL FUTURO
En medio de esa polémica quizás las palabras de Leandro Firminho sirvan para establecer un equilibrio desde el cual apreciar el impacto causado por la obra que puede esta noche darle un Oscar a Brasil. "La película no tiene que resolver nada. Son los gobernantes quienes tienen que actuar. El film es apenas un alerta y me gustaría que fuera recordado como el primero que mostró cómo fue el proceso de la criminalidad en la favela".
Alimentando esa relación perversa entre realidad y ficción que subyace en algunas coberturas mediáticas, al terminar la serie de entrevistas y visitas para esta nota los noticieros se ocuparon de mostrar que el asesinato es una moneda común en las favelas y no es patrimonio de los narcotraficantes: tres adolescentes, cuyos familiares niegan cualquier relación con el crimen, fueron abatidos por balas policiales al ser "confundidos" con delincuentes.


Por Carlos Turdera
Con la valiosa colaboración de Verónica Goyzueta

Más información:




Por Crift a las 08:33 PM - Comentarios [0] - Recomendar lectura

Comentarios:

Escribí tu comentario:








¿Recordar información personal?





 

Ir arriba